Santo Tomás está de actualidad

El Premio Nobel de la Paz 2009 fue concedido al presidente de los EE.UU. Barack Obama.

Independientemente de la polémica que suscitó la concesión de este premio me ha parecido interesante mostrar el paralelismo existente entre su discurso en el acto de entrega del premio (año 2009, siglo XXI) y las palabras de un personaje que estamos estudiando en Historia de la Filosofía: Santo Tomás de Aquino (siglo XIII). Junto con el texto medieval (en negro) se situan los fragmentos del discurso de Obama (en rojo) para que podamos ver su relación. Os invito a aprovechar la lectura para reflexionar sobre el concepto de "guerra justa" y también para disfrutar de la estructura textual del escrito medieval.

Tomás de Aquino. Summa Theologica, II-II Qu. 40

Tres cosas se requieren para que sea justa una guerra.

Primera: la autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra.
No incumbe a la persona particular declarar la guerra, porque puede hacer valer su derecho ante tribunal superior; además, la persona particular tampoco tiene competencia para convocar a la colectividad, cosa necesaria para hacer la guerra. Ahora bien, dado que el cuidado de la república ha sido encomendado a los príncipes, a ellos compete defender el bien público de la ciudad, del reino o de la provincia sometidos a su autoridad. Pues bien, del mismo modo que la defienden lícitamente con la espada material contra los perturbadores internos, castigando a los malhechores, a tenor de las palabras del Apóstol: No en vano lleva la espada, pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal (Rom 13,4), le incumbe también defender el bien público con la espada de la guerra contra los enemigos externos. Por eso se recomienda a los príncipes: Librad al pobre y sacad al desvalido de las manos del pecador (Sal 81,41), y San Agustín, por su parte, en el libro Contra Faust. enseña: El orden natural, acomodado a la paz de los mortales, postula que la autoridad y la deliberación de aceptar la guerra pertenezca al príncipe.

Es por eso que debemos reforzar esfuerzos de mantenimiento de la paz a nivel regional y por la ONU, y no dejar la tarea en manos de unos cuantos países.

Se requiere, en segundo lugar, causa justa.
Es decir, que quienes son atacados lo merezcan por alguna causa. Por eso escribe también San Agustín en el libro Quaest.: Suelen llamarse guerras justas las que vengan las injurias; por ejemplo, si ha habido lugar para castigar al pueblo o a la ciudad que descuida castigar el atropello cometido por los suyos o restituir lo que ha sido injustamente robado.

Surgió el concepto de “guerra justa”, que proponía que la guerra solamente se justifica cuando cumple con ciertas condiciones previas: si se libra como último recurso o en defensa propia; si la fuerza utilizada es proporcional y, en la medida posible, si no se somete a civiles a la violencia.
El mundo respaldó a Estados Unidos tras los ataques del 11 de septiembre y continúa apoyando nuestros esfuerzos en Afganistán, debido al horror de esos atentados sin sentido y el principio reconocido de defensa propia. De la misma manera, el mundo reconoció la necesidad de confrontar a Sadam Husein cuando invadió Kuwait, un consenso que envió un mensaje claro a todos sobre el precio de la agresión. Es más, Estados Unidos -- de hecho ningún país -- puede insistir en que otros sigan las normas si nosotros nos rehusamos a seguirlas. Pues cuando no lo hacemos, nuestros actos pueden parecer arbitrarios y menoscabar la legitimidad de intervenciones futuras, por más justificadas que sean.

Se requiere, finalmente, que sea recta la intención de los contendientes; es decir, una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal.
Por eso escribe igualmente San Agustín en el libro De verbis Dom.: Entre los verdaderos adoradores de Dios, las mismas guerras son pacíficas, pues se promueven no por codicia o crueldad, sino por deseo de paz, para frenar a los malos y favorecer a los buenos. Puede, sin embargo, acontecer que, siendo legítima la autoridad de quien declara la guerra y justa también la causa, resulte, no obstante, ilícita por la mala intención. San Agustín escribe en el libro Contra Faust.: En efecto, el deseo de dañar, la crueldad de vengarse, el ánimo inaplacado e implacable, la ferocidad en la lucha, la pasión de dominar y otras cosas semejantes, son, en justicia, vituperables en las guerras.

Creo que se puede justificar la fuerza por motivos humanitarios, como fue el caso en los países balcánicos o en otros lugares afectados por la guerra. La inacción carcome nuestra conciencia y puede resultar en una intervención posterior más costosa. Es por eso que todos los países responsables deben aceptar la noción de que las fuerzas armadas con un mandato claro pueden ejercer una función en el mantenimiento de la paz.
Cuando hay genocidio en Darfur; violaciones sistemáticas en el Congo, o represión en Birmania, deben haber consecuencias. Sí, habrá acercamiento; sí, habrá diplomacia – pero tienen que haber consecuencias cuando esas cosas fallen.

La niña que ridiculizó el Apartheid

Sandra Laing

Recupero una entrada antigua de la página donde están nuestros materiales de trabajo para dar cabida en el blog al nuevo tema que iniciamos en la materia de Educación Ético-cívica de 4º ESO.

 

Os pongo el enlace a una noticia aparecida en uno de los blogs que sigo con asiduidad (y que os recomiendo). Merece la pena leer la historia que nos narran y que comentaremos en las primeras sesiones de clase.

 

La fotografía y el pin-art: el helenismo.

Como hemos visto, la filosofía helenística centra sus esfuerzos en encontrar una salida digna para los individuos sumidos en el caos de la transformación del mundo antiguo. A la vez que se expanden enormemente los límites de la cultura griega gracias a las conquistas de Alejandro Magno, desparece el modo tradicional de organización de la vida social: la polis. El ciudadano ya no se siente vinculado en las decisiones que atañen a la vida política dado que esas decisiones ya no le tienen a él en cuenta: se toman en centros de poder alejados de su vida cotidiana. Es un cambio que ocurre en muy poco tiempo, de ahí la sensación de crisis que impulsa a la filosofía a dirigirse al campo de la ética: ante un mundo caótico y en transformación solo queda la salida de buscar el acomodo más digno para ser feliz. Esto no quiere decir que se abandonen otros campos filosóficos ya iniciados en los grandes clásicos Platón y Aristóteles; simplemente el esfuerzo intelectual se centra en los aspectos prácticos más que en los teóricos de comprensión del mundo (aunque también es ésta la época en que se desarrollan enormemente los estudios de carácter científico en la ciudad de Alejandría). Es más, las concepciones prácticas del helenismo se presentan en coherencia con sus planteamientos acerca de cómo es el mundo y como podemos conocerlo.

Así, por ejemplo, los estoicos están convencidos de la íntima unión entre la naturaleza y el logos: el mundo está gobernado por la razón, racionalidad que los seres humanos podemos conocer por nuestra conformación como microcosmos (también somos materia y razón). De ahí que nuestro conocimiento del mundo sea la representación cataléptica de la realidad: los sentidos nos informan de lo que hay en el mundo y cuando nuestro entendimiento observa cómo se corresponde lo que veo con lo que hay es cuando percibo y comprendo el mundo. Al igual que en la fotografía los sensores pasan la información a la película o al procesador que toma la imagen, las sensaciones pasan la información al entendimiento que es el que se encarga de decidir si la información es correcta. En cuanto a la vida práctica: si todo está gobernado por la razón, todo lo que ocurre tiene una razón para suceder aunque nosotros la desconozcamos (hay más autores que han hecho este planteamiento, ya los iremos analizando); es inútil oponerse a ello, va a suceder de todas maneras. Solo queda adaptarse, aceptar aquello que viene marcado.

Epicuro y su escuela parten de una visión distinta: todo está formado por átomos, todo es materia. La realidad la conocemos a través de los sentidos, pero la información llega a nuestro entendimiento de otra manera. Las cosas están formadas por átomos y nuestra mente también. Nuestro conocimiento de las cosas supone un contacto continuo entre ellas y nuestro cerebro: de los cuerpos están fluyendo constantemente los átomos y ese flujo de átomos penetra en nuestros sentidos y éstos imprimen esa información en nuestra mente, reproduciendo en nosotros imágenes semejantes a las cosas que percibimos. Es como si nuestra mente fuese una especie de plastilina: al presionar con un objeto queda la impresión de ese objeto. Otro ejemplo similar es el del pin art, unos cuadros realizados con clavos móviles sujetos a una estructura (lo mejor es que veais cómo funciona en el vídeo de abajo). El paso al campo práctico es fácil: si todo es materia sólo deben preocuparnos las sensaciones, cuanto más placenteras mejor (ahora bien, cuidado con lo que entendemos por placentero: una comilona puede tener efectos desastrosos en nuestro estómago, con lo que tiene poco de placentero). La felicidad está en saber disfrutar con moderación de los placeres y en obviar los temores que nos intranqulizan: los dioses (¿para qué se van a preocupar de nosotros?) y la muerte (¿por qué nos preocupa? si nosotros estamos ella no está y si ella está los que no estamos somos nosotros).

  

Dogmatismo epistemológico

Cuando entramos en el debate sobre las posturas epistemológicas siempre hay dos de ellas que encuentran difícil acomodo en vuestros esquemas: los dogmáticos y los escépticos. Estos últimos resultan incómodos, pero en cuanto se les coge la argumentación no representan mayor problema; sin embargo, los dogmáticos (en buena parte por la relación que se suele establecer con el dogmatismo religioso) no admiten discusión, siempre creen estar en posesión de la verdad... ¿cómo pueden ser tan cabezones?

A este respecto sería bueno darle la vuelta a la pregunta. Un dogmático no es que sea cabezón: es que no entiende que los demás no compartan su postura. ¿Cómo puede haber alguien que niegue lo que para ellos es evidente? Tal vez con un ejemplo podamos aclararlo.

Tomemos una de las derivaciones del quinto postulado de Euclides (un postulado o axioma es una afirmación evidente, que se admite sin probar ¿te suena esto de los dogmáticos?): dos rectas paralelas, prolongadas al infinito, no se cortan. En principio ésta es una afirmación que no necesita probarse (¿quién necesita seguir hasta el infinito -¡y más allá!- un par de rectas paralelas para comprobar que éstas no se juntan?) y sería absurdo negarla. Por eso no puede entenderse que alguien no la admita como verdadera ¿qué tiene de malo afirmarla con rotundidad? Los equivocados son los otros ¿no? Eso es lo que defiende un dogmático desde el punto de vista epistemológico.

Dejaremos para después del debate las posibilidades de contestarle (y ya te digo que el mismo Euclides sabía que había problemas con el dichoso quinto postulado).

Introducción a Aristóteles

AristótelesEn ocasiones te he comentado que es importante conocer el contexto de un autor para entender su filosofía; lo hablamos con Platón (ya para otro curso esa entrada pendiente) y ahora quisiera plantearlo con el nuevo tema que hemos empezado en Historia de la Filosofía (ya lo sé: vamos con retraso). Veamos qué cosas son interesantes para entender mejor lo que dice.

1. Aristóteles es hijo de uno de los médicos del rey de Macedonia. ¿Y? Pues esto supone:

a) Que su familia es acomodada y, por lo tanto, podrá enviarle a estudiar a una de las mejores instituciones de la época en la zona: la Academia de Platón en Atenas.

b) Que su formación inicial tendrá que ver con la biología y las ciencias experimentales, y eso va a notarse en su filosofía: se dedica más a describir, clasificar (a la manera de un científico) que a buscar las esencias de las cosas fuera de las cosas mismas -que es lo que le critica a Platón-.

2. Aristóteles es de Estagira, es macedonio. Es importante conocerlo por dos cuestiones: porque verás muchas referencias a él como "el estagirita" y porque eso supone que cuando vaya a Atenas va a ser un extranjero (meteco).

a) Los metecos eras ciudadanos libres que vivían en Atenas (comerciantes, artesanos, sofistas, filósofos...) pero, por ser extranjeros, no podían participar en las decisiones que se tomaban en la asamblea. Esto implica que el acercamiento de Aristóteles al campo de la política va a ser muy distinto al de Platón; no va a buscar un prototipo de sociedad más justa y más feliz (para Atenas, según Platón), sino que -de nuevo a la manera de un científico- se dedicará a describir, analizar y clasificar las diferentes formas de gobierno que se dan en las polis u otros reinos de la zona.

b) Cuentan las malas lenguas que también el hecho de ser meteco -y encima de Macedonia, ya veremos por qué- fue, en buena parte, la causa de que a la muerte de Platón no pudiese sucederle en la dirección de la Academia. Tras cerca de 20 años trabajando en esa institución se encuentra con que sus posibilidades de dirigirla se desvanecen en favor de un sobrino del fundador, Espeusipo.

c) Así que lo que hace entonces es marcharse de Atenas y, tras unos años, acepta la invitación de Filipo II, rey de Macedonia, para encargarse de la educación de su hijo Alejandro. Filipo II habia iniciado la expansión de su reino en detrimento del resto de las polis griegas. Su inteligencia militar (mejorada posteriormente por su hijo) le hizo triunfar sobre el resto de ciudades e iniciar la construcción de un imperio que Alejandro Magno expandió hasta los confines del mundo conocido en la época. No obstante, esto hizo que todo lo relacionado con Macedonia o lo que sonase ligeramente a ello fuese mal visto por muchos de los helenos integrados en el nuevo reino. La vida tradicional en polis independientes va a dar paso a un imperio cuyas decisiones se toman en lugares alejados de la vida de los ciudadanos y en los que para nada se va a tener en cuenta su opinión (pero de esto volveremos a hablar más adelante). Es curioso cómo Aristóteles, preceptor de Alejandro Magno, no es consciente de la repercusión que sobre la vida de los griegos va a tener la nueva situación política.

d) Cuando Filipo II es asesinado y su hijo sube al trono, Aristóteles vuelve a Atenas y funda una nueva institución, el Liceo. No es de extrañar que tuviera éxito: un afamado discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno... No obstante, el Liceo toma una orientación claramente distinta a la de la Academia; frente a estudios de carácter teórico y especulativo, un planteamiento multidisciplinar y empírico. En el Liceo se escriben obras que abarcan aspectos del saber absolutamente variados: lógica, física, psicología, anatomía, estética... Por cierto, en la escuela parece ser que había un patio (patoi) alrededor (peri) del cual una zona cubierta servía de lugar de paseo para dar las clases; de ahí el nombre con que se conoce a los miembros de la escuela aristotélica: peripatéticos.

3. Aristóteles ha estudiado en la Academia de Platón. Durante 20 años. Y además son los últimos 20 años de la vida del filósofo ateniense, lo que se ha dado en denominar el periodo crítico, en el que Platón revisa sus teorías y plantea serias críticas a las mismas. Es decir, que Aristóteles no solo conocerá perfectamente las doctrinas platónicas, sino que también es muy consciente de sus deficiencias. Si encima ha salido un tanto escaldado de la institución, no es de extrañar que el punto de partida de su filosofía sea precisamente la crítica a Platón.

Ya ves, tres cuestiones de carácter biográfico, pero que sirven perfectamente para enmarcar y entender algunos de los puntos de vista del estagirita (o el peripatético). Hala, ya podemos empezar.

(Uff. Lo siento. No pretendía haberme alargado tanto. Debe ser que una vez corregidos exámenes, cuadernos, cuestionarios, subrayados y demás zarandajas empiezo a tener tiempo y me estoy desquitando...)

De argumentatione: traditio

Acabamos de terminar el debate correspondiente a la Unidad I de Educación ético-cívica. Idependientemente de la vehemencia de una discusión sobre las desigualdades entre los géneros en una clase de chicos y chicas de 4º ESO (una media de 15 años), me gustaría analizar alguno de los argumentos que se han utilizado en el debate. El primero de ellos es el de la tradición (ya analizaremos otros más adelante).
 
El argumento viene a decir más o menos lo siguiente: cada sociedad y cultura tiene sus tradiciones, comportamientos que se han consolidado tras siglos de uso. Por lo tanto, esos comportamientos tienen una base fundamentada y han de mantenerse. Una variante de esta idea viene a decir que las sociedades, las culturas y las tradiciones han de respetarse. Y una conclusión: no podemos cambiar siglos de tradición, porque es tradición que hay que conservar y porque no hay quien lo mueva, y menos nosotros. Apliquemos esta argumentación al tema de debate que nos ocupa y lo entenderás perfectamente.
 
Y aquí entra el de filosofía, el abejorro (Sócrates diría tábano), para plantear sus preguntas. ¿Es correcto este argumento? Las tradiciones ¿son intocables? ¿Cuándo deben cambiar las tradiciones -porque es evidente que han cambiado- y a quién le corresponde iniciar el cambio? Y lo más importante: ¿pueden mantenerse las injusticias en nombre de la tradición?

Sofistas

Aunque ya hemos hablado anteriormente de los sofistas, no está de más aprovechar la oportunidad que me produce la lectura de "Epicuro, el sabio" (cómic de William Messner-Loebs y Sam Kieth, publicado en Barcelona este año 2009 por Norma Editorial) para retomar el asunto.

Ya sabes que los sofistas no tenían muy buena fama entre algunos de sus contemporáneos: que si eran unos mercaderes de la educación, que si sólo se preocupaban de la retórica -el arte de hacer discursos o de discutir con las palabras-, etc. La viñeta es un buen ejemplo de esta visión y puedes pulsar sobre ella para ver la página completa.

No obstante ha de reconocerse la importancia que tuvieron a la hora de establecer una moral basada en el acuerdo, el descubrimiento de que las leyes son obras humanas (no divinas) y, por lo tanto, pueden cambiarse, la importancia de la educación en la nueva sociedad democrática ateniense... Vamos, que no eran tan malos.

De paso, aprovecho para recomendarte la lectura del cómic (se toma algunas licencias, pero por ahí aparecen Epicuro, Platón, Sócrates, los pitagóricos, Aristóteles, Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandrito -que luego sería el Magno-... y un montón de divinidades y humanidades) . Y aprovecho de nuevo para establecer el enlace entre diversas formas de expresar el pensamiento: el cine, el cómic, la música, el diálogo, la filosofía...

La realidad, el pensamiento y el lenguaje.

Es interesante plantearte las preguntas sobre las relaciones entre la realidad, el pensamiento y el lenguaje. Si dejamos el tema en la superficie parece que todo está claro: la realidad está ahí fuera (parece Expediente X) y nosotros somos capaces de entenderla y de expresarla. Pero... (siempre el de Filosofía dando la vara), a poco que le damos un par de vueltas surgen las dificultades. ¿No son las palabras las que construyen nuestro mundo? ¿Cómo expresar en otro idioma exactamente lo que quieres decir? ¿Es el pensamiento la base del lenguaje? ¿Puede haber ideas o pensamiento sin palabras? ¿Puede pensar quien nunca ha oído una palabra? ¿Habría palabras si no hubiera ideas?... Uff...

En clase discutíamos sobre ello cuando recordé un texto de Lewis Carroll en Alicia a través del espejo.  Piénsalo (con palabras) mientras lees

Jabberwocky Galimatazo
Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.
'Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jubjub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!'
He took his vorpal sword in hand:
Long time the manxome foe he sought--
So rested he by the Tumtum tree,
And stood awhile in thought.
And as in uffish thought he stood,
The Jabberwock, with eyes of flame,
Came whiffling through the tulgey wood,
And burbled as it came!
One, two! One, two! And through and through
The vorpal blade went snicker-snack!
He left it dead, and with its head
He went galumphing back.
'And hast thou slain the Jabberwock?
Come to my arms, my beamish boy!
O frabjous day! Callooh! Callay!'
He chortled in his joy.
'Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.
Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.
¡Cuidate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
Y de las zarpas gue desgarran!
¡Cuidate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!
Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste manzona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando...
Y así, mientras cabilaba firsuto.
¡¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!
¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal!
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.
Pero brumeaba ya negro el sol
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas,
mimosos se fruncian los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba...

 

Vale, me he pasado, pero ¿cómo traducir al castellano lo que no tiene sentido cierto en inglés? Por cierto, el texto y su traducción al castellano están sacados de la Wikipedia, donde podrás encontrar otras traducciones posibles (si es que es posible traducirlo, claro). 

¡Hola!

Bienvenido a Cucuvaya. ¿Qué es Cucuvaya? Literalmente sería la transcripción al castellano de la palabra griega κουκουβάγια que significa lechuza o mochuelo. La lechuza es el animal que acompaña a la diosa Atenea, protectora de Atenas y símbolo de la sabiduría. Por extensión, fue tomado también como símbolo de la Filosofía. Y a uno le gusta pensar en todo lo que se puede desarrollar a partir de la imagen de la lechuza (lechuza, que no búho): ese animal pequeño y de ojos grandes que es capaz de mirar lo que ocurre a su alrededor, de distinguir sus presas en la oscuridad y de lanzarse en un vuelo silencioso hasta alcanzarlas.
En principio, ésta es una página personal que intenta acercar la Filosofía y el gusto por el saber a los alumnos del IES Selgas de Cudillero que, soportando los embates de su profesor, muestran estar en una edad realmente filosófica. La capacidad de razonar y de ver con sus propios ojos -que se abren enormes como los de la lechuza ante el mundo que se les descubre- está presente en todos ellos (y ellas, por supuesto); así que habrá que aprovecharlo para enfocar la mirada.
De momento es una página pequeñita, pero está capacitada para ser flexible y crecer si es necesario, y por eso se abre a otros mundos y proyectos que poco a poco irán engrosando nuestro vuelo. Así pues, abre bien los ojos, distingue en la oscuridad de lo superfluo lo realmente importante y levanta tu vuelo hasta alcanzarlo.
Bienvenido a Cucuvaya -κουκουβάγια-, mochuelo.

¿Qué es la realidad? ¿Podemos conocerla?

 Aunque estas preguntas volveremos a plantearlas cuando hablemos de Descartes, no está de más observar que ya estaban presentes en la filosofía griega.  

Parménides inició la pregunta al sugerir que solo podemos conocer la realidad (solo se puede hablar del ser y pensar en el ser, porque hablar de nada es no hablar y pensar en nada es no pensar), pero ese conocimiento supone irremediablemente detener el mundo para entenderlo: puedo percibir por medio de los sentidos el mundo que me rodea, pero su continuo cambio y devenir impide que lo entienda y, por tanto, que lo explique. No se niega la visión del cambio y del movimiento, sino su explicación.

Claro que lo que no se puede explicar, de lo que no se puede hablar, tal vez es que no exista y no sea real... :(

 

Ante esta tremenda paradoja, la filosofía griega posterior a Parménides (y gran parte de toda la filosofía) intenta encontrar una salida. Platón opta por dar la razón al filósofo de Elea: éste es un mundo en continuo cambio y transformación (como la phisys de Heráclito), y el conocimiento solo puede referirse a lo que permanece inalterable (como el ser de Parménides). Podemos establecer un conocimiento siempre que lo refiramos a las ideas, los modelos o arquetipos sobre los que se ha construido este mundo que captamos por medio de los sentidos. Este mundo no es real, es una copia, la información que nos proporcionan nuestros sentidos no es fiable, no podemos establecer sobre él un conocimiento cierto sino solo opiniones; el verdadero conocimiento, la auténtica ciencia, es la que se centra en las ideas.
Platón intentó explicar esta cuestión de múltiples maneras: recurriendo a ejemplos, a símiles (símil de la línea), a metáforas (mito de la caverna)... y nosotros intentamos actualizarlo recurriendo a Matrix (ya veréis cómo el cine de ciencia-ficción da mucho juego filosófico).

 

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