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Houston, ya no soy un fracaso veinteañero

Publicado en Antiguos alumnos
Escrito por  16 Junio 2016 ¡Escribe el primer comentario!
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Mamá, tu también te alegrarás de saberlo: Tras veintialgunos años de desastre(s), por fin he crecido!

 

Por desgracia para nosotros, vivir en este país supone ser niños hasta mas allá de lo que nos gustaría o de lo que podemos reconocer, y yo hoy doy ese paso a la vida adulta (mundo trátame bien), esperando que sea mejor que la anterior. Sé que Platón y nuestra relación amor-odio estarían orgullosos de que alguien más que él tenga varias realidades; y querido compañero de batallas, esta vez no puedo achacar la realidad a ninguna droga como alguna vez te he reprochado.

Hay un niño volando su comenta mientras escribo en la arena de alguna playa que nunca soñé pisar, un chico corre tras su perro y el bebé duerme plácidamente a la sombra; delante, un contrato indefinido, un anillo de compromiso, las llaves de una casa que no es mi casa aunque haga vida en ella, un seguro de vida, un tatuaje en las costillas, el diploma del máster y la matrícula del posgrado, y el plácido recuerdo de estremecerme en tu (nuestra) cama antes de que te fueses a trabajar.

 

Todo al ritmo del tic-tac del cronómetro que cuenta los segundos para volver al trabajo, a la vida de adulto; a quitarse los tacones y caminar descalza cumpliendo sueños, a 16 títulos colgados a la espalda decorando mi nueva vida.

Y cuando estás empezando a quererte, aprendiendo a vivir contigo misma, con tu soledad y tus pensamientos, cuando has terminado de decorar tu habitación, cuando un año después has terminado de deshacer maletas por fin. Cuando estructuras tu vida: ocho horas de sueño, ocho de trabajo y dos de gimnasio; y aun así, de repente, encuentras a alguien que te quiere, que hace que todos los comentarios que te hundieron sean tu propio flotador, que te haga querer ser mejor persona, trabajar más, estudiar, crecer. Alguien que te deja rosas en el coche por las mañanas; que te lleva la merienda al trabajo cuando se te olvida; que te presenta a sus compañeros de trabajo como un tesoro; que hace que tener 15 años más no dé vértigo.

A mis veintitantos he descubierto lo que es la paz, he visto por primera vez un debate electoral y no he retrasado la alarma 5 minutos por la mañana.

A mis veintitantos me he dado cuenta de que tengo vértigo y miedo a las alturas; y que hay precipicios que dan menos miedo que verte salir por la puerta cada mañana; nunca te he confesado que mi corazón y todos sus problemas no están lo suficiente preparados como para no saber si vas a volver a tu casa.

 

Seamos honestos, debería estar hablando de política o del machismo o de los cánones de belleza imposibles o del amor libre o la última PAU  o… ser honesta y deciros que nunca se me ha dado bien hablar de lo que debería (o de lo que me piden que lo haga)

Siempre se me ha dado bien hablar de imposibles, de enamorar a jefes y saltarme controles de tráfico a golpe de sonrisa. En definitiva, de apreciar los pequeños detalles de la vida. Y la vida es luchar por ella, y dime, ¿qué importan las piedras en el camino con los tacones bien puestos?

Hoy os diré por primera vez en mi vida, que podéis tomarme de ejemplo, en alguna cosa.

Hoy os diré que escojáis el camino difícil, que aunque suspendáis exámenes de filosofía una vez al mes, sigáis escribiendo años después.

Hoy, y solo hoy, es el día perfecto para quedarnos con la culpa de que algo salga mal en lugar de quedarnos con las dudas; porque lo mejor no está por llegar, lo mejor está a tu lado, y solo los afortunados se dan cuenta a tiempo.

 

Por favor, disfrutad de cada momento, nunca sabéis cuando llegará el adecuado que os cambiará la vida, pero os servirá de entrenamiento.

Porque se puede cambiar la realidad, se puede con veintialguno tener trabajo fijo, casa, alguien que te quiere… se puede ser diferente de la realidad, solo tienes que intentarlo.

 

Si tratas a la vida con amor, la vida te devolverá amor.

 

 

 

a. :)

amaapola

Desde aquel día el se enamoro de ella, queriendo plenamente sus monstruos, sus inseguridades y su mal genio.

Ella amaba por los dos, en silencio solía repasar todos aquellos bonitos momentos que al recordarlos le llenaban el corazón, estaban locos el uno por el otro, sin puntos suspensivos, sin punto final.

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