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Naces,

creces,

te reproduces...

Y mueres.

Y ya está.

A veces, en las situaciones más inesperadas...

Felicidad, allá voy

Publicado en Hª de la Filosofía
23 Febrero 2014

Imagino que conoceréis lo que son los llamados sustantivos abstractos, bajo mi punto de vista, ahi no se agrupan los sustantivos que no podemos captar con los sentidos sino aquellos que no podemos definir puesto que son relativos a la persona. Dentro de este grupo de sustantivos abstractos se encuentra la felicidad, el santo grial en la vida de las personas. estamos toda la vida buscándola, tratando de averiguar su fórmula, pero verdaderamente no nos damos cuenta que la felicidad depende de la persona. Muchas personas dicen que su objetivo en la vida es ser feliz y ese debería ser el principal fin de todas las personas. Pero también cabe la posibilidad de que cuando realmente consigas ese objetivo, ya no te quede tiempo para poder disfrutarlo porque todo el mundo envejece, nada dura eternamente. Pero no debemos olvidar que ser feliz también es vivir, por así decirlo, en armonía con los que te rodean, está claro que siempre van a existir problemas más grandes o más pequeños entre las personas, pero lo que es evidente es que una persona absolutamente sola no puede ser feliz. Como bien dice la teoría de Aristóteles, los seres humanos buscamos nuestro propio bien. Investigamos esa Idea del Bien, pero para poder alcanzar ese goce personal, para llegar a ella, no por el simple hecho de saber qué es ya que eso solo nos solucionaría problemas en cuanto a qué consideramos nosotros por la Idea del Bien o del mal y por esto la teoría de Aristóteles será menos “científica” que la de sus compañeros anteriores y su ética se basará en la finalidad de nuestros actos, es decir, lo que investiga Aristóteles es la causa final, para qué haces algo, qué deseas conseguir con ello. Para él hay dos tipos de fines: Los que perseguimos por sí mismos y los que usamos de medio para llegar a otros.

¿Tener?, ¿o no tener?

Publicado en Ética
04 Marzo 2014

A veces, me pregunto si es mejor tener, o no tener. Muchas personas buscan la fama, buscan dinero, amor, un buen trabajo, un chalet, un buen coche, etc. Todas esas personas viven amargadas pensando en todos esos caprichos que quieren tener y que no tienen, en vez de conformarse con lo poco que tienen, se pasan el día quejándose y pensando cómo les iría la vida si tuvieran todo eso que desean. Yo sin embargo me pregunto, ¿de qué sirve tener si cuánto más tenemos más tenemos que perder? Ese buen trabajo, ese genial coche, ese chalet, todo, de un día para otro lo podemos perder y seguro que ese golpe será más duro que vivir todos los días con poco. Por eso yo pienso, que tampoco nos hace tanta falta. Esas riquezas con los que muchos soñamos, no son tan imprescindibles como pensamos. Yo opto por conformarnos con lo que tenemos, y con vivir cada día como si fuese el último, así encontraré esa felicidad que muchos de los ricos privilegiados quizás nunca consigan. 

 

El jardín de las dudas. Este es el título de una novela del filósofo, ensayista, activista y novelista español, Fernando Savater. La novela está ambientada en el siglo XVIII, en nuestro país, España. Destacan en ella los pensamientos del ilustrado escritor francés, Voltaire.

Savater publicó la novela en 1993 y este mismo año, la novela se convirtió en finalista del Premio Planeta.

En esta novela, Savater narra la historia de una joven dama de origen francés, que está viviendo en la capital de España, en Madrid. La dama, llamada Carolina de Beauregard, Condesa de Montoro, se siente tremendamente aburrida en Madrid, y dice textualmente de esta ciudad lo siguiente: "Madrid que no es capital ni nada que se le parezca sino simplón pueblo grande, lleno de moscas, de mierda, de rezos, de curas, de hembras sin cerebro ni instrucción bostezando tras sus rejas de gañanes embozados que no piensan más que en las fechorías de los bandoleros y en las estocadas de los matadores". Debido a su aburrimiento, Carolina decide enviar una carta al intelectual Voltaire con el propósito de que éste le narre su historia como filosofo y como hombre.

A continuación de esta carta, mantienen un  largo tiempo contacto y durante este periodo, Voltaire le cuenta lo que piensa, sus causas humanitarias, su tiempo en la cárcel, la lucha que mantiene contra el fanatismo religioso y, en resumen, su vida.

Hoy me encuentro en una situación un tanto extraña. Me he despertado de un sueño que ha sido una auténtica fantasía, que al final se ha tornado en una pesadilla, de la que… por suerte he sabido como despertarme. Y… me ha invadido el miedo… ahora camino con prudencia, con terror a que pueda pasarme algo desagradable. Y es que con lo poco que llevo de experiencia, sé bastante de sobra que la vida, puede darte un batacazo al siguiente minuto, ¿qué digo? Al siguiente segundo de escribir estas palabras. Y hoy más que nunca, me doy cuenta y lo tengo presente. Hace un año pensaba que todo iba fenomenal que nada malo podría ocurrir o al menos yo no lo preveía y no contaba con que pudiese pasar… pero las cosas sin quererlo ocurren porque tienen que ocurrir, quizás un dios como el que planteó Aristóteles hace tiempo sea el culpable, ¿quién sabe? Lo único que sé  es que tengo que empezar a despreocuparme de muchas cosas que me hacen la vida muy difícil y es que si me sigo preocupando por ellas, los pocos buenos o extraordinarios momentos que pueda tener… se vienen abajo, derrumbados, por la falta de luz que esas cosas que preocupan no me dejan ver.

Y ya estoy cansada de que se cebe todo en mí… porque hay personas que son malas, que tienen una lengua bífida que pueden matar con una sola mirada, y parece que siempre les salen las cosas como a ellos quieren y que nada malo les influye, porque bueno, al fin y al cabo, el mal son ellos, e igual no hay nada pero que ellos y por ello no les influye… sinceramente no lo sé.

Se suele decir que cuando te dan escalofríos de esos que recorren toda tu espina dorsal, es que ha pasado un ángel. Puede que sí, no soy muy creyente de las religiones, pero toda cabe… ¿por qué negarlo? Se suele decir que cuando sueñas con alguien, es porque esa persona se ha dormido pensando en ti. Se suele decir que existe el amor verdadero… pero creo que de ese amor solo te das cuenta cuando llegas al final de tus días y echas la vista atrás y recuerdas, y eliges. Pero… ¡Se suelen decir tantas cosas!

Existen sentimientos que te paralizan el cuerpo entero, existe el miedo, existe el tener vergüenza, existe el amor, existe la alegría… y existe que tengas todos los sentimientos en un mismo momento. Para mi, es ese momento el que se conoce como éxtasis… no solo cuando estás muy feliz, sino que reúnes todos los sentimientos, que son tantos… que no te caben en el cuerpo y lo manifiestas, cada uno como sabe.

Solemos decir que nadie es perfecto. Pero realmente lo decimos por compasión a algo o a alguien. Para animar. Por ponernos en la piel de alguien. Pero... ¿realmente lo pensamos?

Un humano puede tener una belleza externa suprema, pero su interior está sucio. Aparentemente él/ella es perfecto/a. Pero alguien perfecto carece de defectos. 

Todos las personas nos guiamos por las pasiones. Eso es precisamente lo que nos hace ser personas. Nos equivocamos. Claro. ¿Y qué?. ¿Acaso alguien que no se confunde es perfecto?. Una persona enamorada. Vive y muere por su amor correspondido, pero en un tiempo, por x circunstancias, se acaba. ¿Hay derecho a tachar a esa persona de algo malo? ¿Ponerle adjetivos peyorativos? ¿Con un sentido cargado de connotación?

La película nos cuenta el encuentro entre Robert Kingkaid, fotógrafo de Nathional Geografic, y Francesca un ama de casa de Iowa.

Él llega para realizar un reportaje sobre los puentes cubiertos de Madison y ella le indica el camino e incluso le permite quedarse en su casa mientras lo termina, ya que su esposo e hijos están de viaje en la feria de un pueblo cercano. Estos cuatro días que comparten hacen que sus vidas den un giro y se les planteen posibilidades y decisiones que podrían hacer que dieran la espalda a lo que ha sido su existencia hasta el momento.

Eso es lo que la publicidad nos hace, pasar de no tener una necesidad, a hacernos tenerla, es más, a hacernos creer que no podemos vivir sin el producto que nos ofrecen.

Eso es la publicidad, su fin es vender, convencernos de que tenemos una necesidad, la de lo que nos ofrecen, y de que cuando lo consigamos además de suplir esa necesidad seremos incluso más felices de lo que éramos antes.

La publicidad tiene un gran poder hoy en día, en algunas ocasiones la publicidad es más importante que el producto en sí, y dependiendo de cómo enfoque la publicidad ese producto tendrá mayores o menores ventas.

Basándonos en la ética de Aristóteles, la manera de llegar a la felicidad (entendida como una forma de vida y no como un estado puntual) es a través del equilibrio entre los extremos en una situación determinada, es decir, entre la extrema temeridad y la extrema cobardía, debemos hallar el justo medio, que es la valentía necesaria para cada situación. Veámoslo con un ejemplo: estás tranquilamente en la playa en un día de marejada y de repente ves que las olas arrastran a un niño mar adentro. Sería muy arriesgado tirarse al mar, ya que lo más probable es que no consigas salvar al niño y que, encima, tú te ahogues; sería un acto, no valiente, sino más bien temerario. En cambio, en un día de mar algo más tranquila, en la que sepas que puedes nadar, sería demasiado cobarde no tirarse al mar. Para el mismo acto (salvar a un niño), la valentía depende de la situación. Esto es aplicable a todas las virtudes. Pero no se trata de ser muy bueno en una virtud, sino que para la completa felicidad debe de haber un equilibrio de todas las virtudes, es decir, a la eudaimonía se llega a través del equilibrio entre los equilibrios, lo que es el equilibrio perfecto. Ahora bien, ¿cómo aprendemos a decidir cuál es el equilibrio? Para Aristóteles, el único camino de aprendizaje ético es la imitación. Según él, los jóvenes, guiados por las pasiones, deben seguir y dejarse llevar por los más viejos y sabios, guiados por el razonamiento. A fuerza de imitar, los jóvenes cogerán el hábito de elegir el justo medio, imprescindible para la felicidad.

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@agus98117 Por cierto, había ido al médico. Hay que madrugar más 😆
@agus98117 Revisando, he visto que tienes tres materias. Solo necesitas matricularte de esas tres. A las demás pued… https://t.co/yfalk2qfV7

Sobre Cucuvaya

¿Qué es Cucuvaya?

Literalmente sería la transcripción al castellano de la palabra griega κουκουβάγια que significa lechuza o mochuelo. La lechuza es el animal que acompaña a la diosa Atenea, protectora de Atenas y símbolo de la sabiduría.