Filosofía

Dogmatismo epistemológico

Cuando entramos en el debate sobre las posturas epistemológicas siempre hay dos de ellas que encuentran difícil acomodo en vuestros esquemas: los dogmáticos y los escépticos.

Estos últimos resultan incómodos, pero en cuanto se les coge la argumentación no representan mayor problema; sin embargo, los dogmáticos (en buena parte por la relación que se suele establecer con el dogmatismo religioso) no admiten discusión, siempre creen estar en posesión de la verdad... ¿cómo pueden ser tan cabezones?

A este respecto sería bueno darle la vuelta a la pregunta. Un dogmático no es que sea cabezón: es que no entiende que los demás no compartan su postura. ¿Cómo puede haber alguien que niegue lo que para ellos es evidente? Tal vez con un ejemplo podamos aclararlo.

Tomemos una de las derivaciones del quinto postulado de Euclides (un postulado o axioma es una afirmación evidente, que se admite sin probar ¿te suena esto de los dogmáticos?): dos rectas paralelas, prolongadas al infinito, no se cortan. En principio ésta es una afirmación que no necesita probarse (¿quién necesita seguir hasta el infinito -¡y más allá!- un par de rectas paralelas para comprobar que éstas no se juntan?) y sería absurdo negarla. Por eso no puede entenderse que alguien no la admita como verdadera ¿qué tiene de malo afirmarla con rotundidad? Los equivocados son los otros ¿no? Eso es lo que defiende un dogmático desde el punto de vista epistemológico.

Dejaremos para después del debate las posibilidades de contestarle (y ya te digo que el mismo Euclides sabía que había problemas con el dichoso quinto postulado).

 

Redactor del artículo
Luis Eloy
Autor: Luis Eloy
Sobre mi.
Profesor de Filosofía en el IES Cristo del Socorro de Luanco. Y antes en el IES Selgas de Cudillero. Y en el IES de Pravia. Y... uff.
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