Antiguos alumnos

Tablas y clavos

Dicen que un clavo saca a otro clavo, pero nadie habla de cómo se queda la tabla. Podéis hacer la prueba: coged una tabla, clavadle un clavo y luego sacadlo clavando otro por debajo. Y luego ese segundo clavo, intentad sacarlo con un tercer clavo. Y luego ese tercero, con un cuarto. Y ese cuarto, con un quinto, etc.

No sé si quedará tabla, pero si queda algo de ella fijo que se queda destrozada, hecha añicos. Al final, por daño que le haga, ya no puede sacarse el último clavo porque es lo que la mantiene, ni siquiera intentándolo con otro. La tabla ya no puede más.

No digo que una vez clavado un clavo deba quedarse en la tabla para siempre. Si el clavo comienza a oxidarse, debe ser sacado antes de que la tabla se pudra. A la tabla le dolerá sacarse un clavo que ya lleva tanto tiempo como para haberse oxidado; un clavo que ya lleva tanto que una parte de ambos se ha mezclado con el otro; un clavo que ya es casi parte de la tabla. Pero, aunque le duele sacárselo, debe hacerlo. Y no sólo por su bien, sino también por el del clavo: quizá el clavo se oxida porque no está en la tabla adecuada. El clavo no debe ser sacado porque ni para que llegue otro: igual que los clavos se clavan sin otros, se desclavan sin falta de clavar otro clavo que lo sustituya. Basta con que la tabla vaya echándolo poco a poco de sí. Basta con que la tabla se esfuerce en que el clavo no se clave más en ella. Así, sin otros clavos que fuercen la salida, nuestro primer clavo saldrá limpiamente, dejando una pequeña marca, una bella cicatriz que le recordará a la tabla que un clavo estuvo ahí. Pero si al clavo lo sacamos con otro, la tabla se llenará de heridas que nunca llegarán a cerrar, heridas que se mantendrán sangrantes.

Y tampoco digo que no se puedan clavar más clavos en la tabla, incluso mientras uno sale, puede estar clavándose otro, pero no para desclavar el primero. No para forzar su marcha. No con la esperanza de sustituirlo. Porque un clavo nunca sustituye a otro. Un clavo no debe querer ocupar el lugar del otro, porque como ya hemos dicho, la tabla se queda destrozada. Cada clavo tiene su lugar e intentar mezclarlos es fatal. Además, entre todos los clavos, con sus bonitas cicatrices, pueden dejar la tabla preciosa, hecha una obra de arte. Aunque también hay tablas y clavos que encajan el uno con el otro casi a la primera y ¿para qué desclavar el clavo? Tan bonita puede quedar la tabla con limpias cicatrices como con ninguna, o con un clavo, o con los que le dé la gana. Esa no es la cuestión. La cuestión es que cada clavo debe desclavarse por sí mismo.

Eso sí, sin otro clavo que lo saque, los clavos tardan en desclavarse más que si otro clavo los saca. Cuesta más sacarlo, exige más esfuerzo por parte de la tabla. Porque si otro clavo viene a sacar al anterior, a la tabla no le hace falta hacer nada, sólo alegrarse porque ya tiene otro clavo. Pero empujar al clavo hacia fuera exige mucha determinación por parte de la tabla. Aunque no está sola en eso: otras tablas están ahí para juntar fuerzas y sostener a nuestra tabla. Y son esas otras tablas las que, en momentos de debilidad, le recuerdan a nuestra tabla por qué estaba sacando al clavo. En cierta manera contribuyen a sacar al clavo, pero no le hacen daño a la tabla.

Cuidado, las tablas parecen inofensivas. Y lo son. El problema es cuando los clavos se disfrazan de tablas y dicen no tener intención de clavarse (lo cual no tendría nada de malo si no hubiesen mentido) y al final, pues te la clavan se clavan. Y eso duele. Duele porque nuestra tabla pierde una tabla amiga que creía tener y porque, como clavo sustitutivo que pretendía ser la tabla falsa, hace daño intentando sacar al primer clavo.

Pero no hay que pensar que todos los clavos son mentirosos. También hay clavos que llegan y se presentan a la tabla con un “hola, soy un clavo”. Así, sin más. Sin pretender sustituir a nadie. Sin querer sacar a ningún otro clavo. Sin hacer nunca daño a la tabla, aunque la atraviese. Sólo con la intención de pasar buenos ratos juntos. Tabla y clavo. Clavo y tabla. Porque ambos son ambas cosas: toda tabla es clavo para alguna tabla, y todo clavo es tabla para otros clavos. Y, además, ambos, llegando como clavos pueden llegar a convertirse en tablas el uno para el otro. Entonces, ambos son tabla siendo el otro clavo, ambos son clavo siendo el otro tabla, ambos son clavo con otro clavo y, lo mejor… Ambos son tabla para otra tabla. Dos tablas que se mantienen enlazadas porque también son clavos que se apoyan.

(NOTA: Que no se haga analogía entre tablas y clavos y mujeres y hombres. El sentido no es ese.)

Fotos:http://3.bp.blogspot.com/_I3JGQt0Ggn4/Sc0Tx-bEJdI/AAAAAAAAC24/meuTcC2VRFM/s400/clavo-saca-otro-clavo.jpg-http://i211.photobucket.com/albums/bb313/lahueca/Varios001/Arte-con-clavos.jpg

 

 

Redactor del artículo
Autor: Nazaret
Sobre mi.
Otros artículos de este autor.

More about: |

No estás autorizado a realizar un comentario. Accede a tu cuenta para comentar

© 2017 Solojoomla. Todos los derechos Reservados.Desarrollo & Diseño Solojoomla.COM

Search