Filosofía

El sexo débil

¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Qué es aquello que atormenta nuestra mente cuando salimos a la calle y nos enfrentamos al mundo? Supongo que la única frase que asalta mi cabeza cuando pongo un pie fuera de mi zona de confort es: "Me van a comer con patatas", y seguramente esto suene muy chistoso, pero mi intención no es esa: no es la de provocar una carcajada al lector, sino la de conmover su subconsciente, en especial el del género masculino, pues desgraciadamente las mujeres somos conscientes de lo que sucede, somos la víctima de marginación por ser mujer y por todo lo que ello implica, que no es poco.

Es duro percatarse de que nuestra sociedad actual por muy " moderna" y "avanzada" que sea o mejor dicho, que la consideremos, es muchísimo más desigualitaria que en la prehistoria, por remontarnos a nuestros orígenes. El papel de la mujer por entonces no se limitaba única y exclusivamente a la crianza de los hijos, sino que también cazaba junto con los hombres como lo que en verdad era, una más del grupo. Es muy probable, por no decir seguro, que si una mujer hoy día, tomase la decisión de hacer una actividad común en un hombre, como por ejemplo cazar, la primera contestación que recibiría sería: "¿Tú? Esto es de hombres no de mujeres. Tú trabajo es la casa."

Aunque esto suene muy duro, hay que reconocer que los hombres también sufren su marginación, aunque en una dosis mucho más pequeña y que poco a poco parece ser más habitual. Lo curioso de este último asunto es que, a diferencia del primero, el hombre recibe críticas no por el sexo opuesto, sino por parte de los de su mismo género. Pongamos un ejemplo: si un hombre hace las tareas del hogar mientras su mujer trabaja en una empresa, seguramente a sus colegas les parecerá un calzonazos, por el mero hecho de hacer unas tareas que son habituales del género femenino, mientras que su mujer tiene un trabajo más "masculino" e "importante".

Sí seguimos remontándonos a nuestros ancestros, la primera forma de culto, fue a unas estatuillas con la forma de una fémina metida en carnes y desnuda: la Venus, que representaba la feminidad, la fertilidad. Desde tiempos remotos ya considerábamos a la mujer como algo importante que no merecía ser discriminada pues era la creadora de vida, quien mantenía la demografía, y ante esto me preguntó ¿qué es lo que ha ocurrido a lo largo de nuestra existencia para que todo esto cambiase de rumbo? Supongo que esta pregunta es cuanto menos un tema de discusión, pues no considero que haya una única respuesta, sino infinidad de ellas y todas en el buen camino.

Es obvio que los tiempos han cambiado, y nuestras tradiciones, costumbres, pensamientos también lo han hecho, pero no me atrevería a decir si para mejor o para peor. Os invito a echar nuevamente la vista atrás, concretamente al año 1940 aproximadamente, donde la mujer dependía del hombre casi para la mayoría de las cosas, como por ejemplo para sacarse el carnet de conducir, y no era ni muchísimo menos una ciudadana libre, pues aunque no estuviera aún casada se encontraba bajo la autoridad de su padre, hasta que finalmente éste se la cedía a su futuro marido, y hasta no hace mucho tiempo esto continuó así, como algo "normal". A esto me refería anteriormente, cuando cuestionaba hasta qué punto hemos ido hacia adelante o simplemente hemos dado pasos hacia atrás.

Por otro lado,creo que es importante mencionar, la literatura al igual que las series, o las películas, como grandes fuentes que ofrecen continuamente de forma directa o indirecta, la imagen de una mujer débil, sumisa ante la figura del hombre, que soporta vejaciones y todo tipo de violencia, como por ejemplo "50 Sombras de Grey" que curiosamente parece entusiasmar incluso al propio género femenino.

Para finalizar, retomando el comienzo de este artículo, a pesar de mi juventud y siendo consciente de que aún me quedan por vivir y soportar, los golpes de la sociedad, liderada cada vez más por el sexo opuesto, por el hecho de ser mujer, pienso que cada vez las cosas se van a volver más en mi contra, como si nadase a contra corriente, que tendré que demostrar que puedo hacer las mismas cosas que desempeña un hombre en un puesto de trabajo y que el color rosa no es sólo de chicas. Cuantos más años pasan por nosotras más tenemos que perder, sin embargo los hombres parecen ganar por goleada incluso en el atractivo.

 

Redactor del artículo
Autor: Beatriz
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