Filosofía

Las dos culturas

Ciencias y letras. Letras y ciencias. Tan diferentes en sus contenidos, y tan dependientes la una de la otra.

De hecho, en la antigua Grecia, la filosofía surge a partir de las matemáticas, de la técnica, de la política, de la religión, e incluso del arte, como una reflexión sobre todo ello. De igual forma, las ciencias biológicas y técnicas necesitan de las humanidades. Baste como ejemplo la forma en que éstas, desde una perspectiva ética, ponen límites a su investigación.

Sin embargo, es innegable que, aún a día de hoy, la línea invisible que separa ciencias y letras sigue presente. Algunos científicos creen que su materia de estudio es la más importante, debido a su aplicación práctica, y desprecian la relevancia de las letras. Análogamente, existen humanistas que consideran innecesario, para el desarrollo de su profesión, el más mínimo conocimiento de matemáticas o de física. En consecuencia, nos encontramos ante una sociedad dividida, incompleta, que siente la necesidad de especialización de sus componentes.

La primera crítica que surge acerca de esta distinción se remonta a 1959, cuando el novelista y científico británico C.P. Snow señaló con alarma una división, en el mundo occidental, entre la “cultura científica” y la “cultura literaria”. Según él, cada una de ellas habría engendrado no sólo dos tipos de saber, sino dos psicologías y morales diferentes, que hacían casi imposible la comunicación entre “intelectuales” y “científicos”.

Así, surge la necesidad de preguntarse, ¿es esta distinción realmente imprescindible? ¿Por qué la raza humana considera necesario imponer la supremacía de una disciplina sobre otra? ¿Realmente no somos capaces de aceptar que para considerarnos formados requerimos de un conocimiento general de nuestro mundo?

Parece que no. La brecha continúa creciendo, y la importancia otorgada a un campo o a otro varía de forma periódica. Si bien hace 30 años estaban de moda las humanidades, a día de hoy vivimos en un mundo tecnológico, en el que todo a nuestro alrededor está automatizado, y donde el conocimiento de las artes y las letras ya no tiene trascendencia.

Sin embargo, el inversor de Sillicon Valley, Scott Hartley, señala la posibilidad de un aumento en la demanda de perfiles relacionados con la filología, la lingüística y la filosofía en un futuro no muy lejano. Según sus propias declaraciones para la revista Retina, la distinción entre ciencias y letras es falsa, y para que una sociedad pueda progresar, ambas disciplinas son necesarias.

Por ello, debemos valorar el saber en todas sus formas, en todas sus manifestaciones. No podremos considerarnos “cultos” hasta no alcanzar un nivel de conocimiento básico en todas las ramas del saber humano. Por supuesto, la especialización es algo necesario para desempeñar correctamente cualquier tipo de trabajo, pero eso no significa que debamos dejar de lado al resto de materias que conforman el conocimiento.

En conclusión, tanto ciencias como letras son indispensables para el desarrollo del ser humano. Ambas especialidades requieren sacrificio y esfuerzo, y es, desde cualquier perspectiva, erróneo establecer la supremacía de una sobre la otra. Tomemos como ejemplo a Leonardo da Vinci, el hombre del Renacimiento, que representa la unidad del conocimiento, en toda su extensión, y tratemos de imitarle.

 

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Autor: Moorea
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