Filosofía

Las constelaciones y la astrología

Desde la antigüedad y debido, sobremanera, a una necesidad, todas las culturas de Oriente y del Mediterráneo -además de los pueblos indígenas suramericanos-, agruparon los astros para que, a través de líneas imaginarias, formaban un dibujo concreto.

De esta forma nacen las constelaciones. Su posición es invariable y, curiosamente, arbitraria, pues depende del punto de la Tierra desde donde son observadas. Tenían una función práctica, principalmente orientar a los navegantes durante la noche.

En el siglo XX, la Unión Astronómica Internacional decidió unificar y fijar los límites de todas las constelaciones ya que muchas de ellas coincidían en las diferentes civilizaciones antiguas. Para esta tarea se centraron en aquellas que eran patrimonio de los griegos y en especial en las señaladas por Claudio Ptolomeo en su catálogo estelar titulado He megale sintaxis  ("El gran tratado").

En nuestro mundo, superiormente desarrollado y mucho más avanzado, ya no es necesario usar la bóveda celeste como referencia a la hora de seguir un rumbo, pero no podemos negar la vigencia de las constelaciones. Ahora, estas están estrechamente relacionadas con la astrología, ciencia que, mediante la posición de las estrellas y sus movimientos, interpreta el destino de las personas y busca adivinar su futuro. Cada mes del año lleva asociado una franja del Zodiaco y nuestro estado de ánimo y nuestras acciones se ven influidas por todos los fenómenos que afectan a la constelación que nos viene asignada desde nuestro nacimiento-Tauro, Géminis, Libra...-

Desde la antigüedad, el ser humano ha sido incapaz de asumir su soledad en el planeta y prefiere verse como la creación de algo superior que, incluso, dirige el rumbo de su destino. En pleno siglo XXI, la humanidad no se ha distanciado ideológicamente tanto de aquellos homos  que vivían en cuevas o de los que habitaban polis. Este motivo ha logrado que, con las ideas de dios ya obsoletas, muchos se refugien en el horóscopo. 

Con un fin completamente diferente al de babilónicos o chinos, las constelaciones juegan un papel muy importante en la vida de gran cantidad de personas. Aquellos que prefieren tranquilizar sus conciencias, alejándose del grado de responsabilidad que poseen sobre sus actos, y que confían en que el cosmos es el único causante de sus fortunas y desventuras. 

La astrología podría verse como un falso dios, camuflado bajo la apariencia de la física y la astronomía, cuyo fin sigue siendo tratar de convencer al hombre de que su camino está bajo la dirección de algo superior. 

En este aspecto, hemos dado un paso atrás pues hemos dotado de un sentido espiritual y místico a uno de los instrumentos más útiles de la antigüedad. El mundo del siglo XXI es un lugar de contrastes, donde la orientación a través de los astros es completamente absurda pero asignarle al universo un carácter divino es totalmente innovador y moderno. 

 

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