Filosofía

El miedo a la muerte

La muerte es algo que está presente en este mundo. Se crea o no, en estos instantes en los que estás leyendo esto, el corazón de alguien está dejando de latir.

Y no sólo personas, también animales, plantas, células, etc. Incluso podemos ir más allá de los seres vivos y decir que, por ejemplo, se está produciendo la muerte de una idea, de una relación, de una ilusión. Teniendo en cuenta todo esto, ¿por qué los seres humanos tememos tanto a la muerte? ¿Por qué nos esforzamos tanto en explicar algo que sabemos con certeza y que a la vez es uno de los mayores misterios de este mundo?

Cuando era pequeña, en la época que tienen todos los niños de hacer preguntas de todo, una de mis cuestiones frecuentes era la de qué pasaba después de morir. A esto mi madre me contestaba que me iba al cielo, a un lugar al que mi alma ascendía. Ahora que estoy en segundo de bachillerato y he estudiado a Platón, puedo entender que uno de sus principios (la transmigración e inmortalidad del alma) ha pasado hasta nuestros días. Ya desde tiempos remotos nos preguntábamos qué hay más allá de la muerte, y con esta respuesta de Platón, entre muchas otras, nos quedamos satisfechos. Esto es porque los seres humanos reaccionamos mediante el miedo; en este caso, el miedo a no saber explicar un concepto tan importante que nos concierne a todos. Al escuchar la explicación platónica y ver que tiene sentido, el miedo cesa y podemos pasar a otra cosa.

Pero este miedo no se va para siempre, vuelve porque en el fondo sabemos que, aunque lo que dice Platón encaja, no se puede demostrar. Y este miedo se transforma en tristeza cuando vemos la muerte de cerca: por ejemplo, en la muerte de un ser querido. Aquí entran en juego los estoicos con su famoso ideal: ¿para qué llorar la muerte de un ser querido si haciéndolo no vas a cambiar este lamentable hecho? Tiene sentido, pero aun así no podemos evitar ponernos tristes, preocuparnos sobre cuándo será nuestro propio final. Por ello, los estoicos decían que vivimos en una constante preocupación y que, para ser felices debemos aceptar lo que pasa a nuestro alrededor porque todo sucede por una razón. Esto parece fácil, pero no lo es.

Lo que me lleva a preguntar, ¿qué pasaría si supieras o bien cómo vas a morir, o bien cuándo vas a morir? Seguramente que si tuvieras el conocimiento de una de estas cosas estarías todo el día pensando en el fatal desenlace sin ser, como dicen los estoicos, feliz.

Pongámonos en el caso de la primera opción: sabes cómo vas a morir, pero no cuándo. Imagina que sabes que vas a morir en un accidente de coche, por ejemplo. ¿Dejarías de utilizar el coche en tu día a día? Y si es así, ¿dejarías de desplazarte a los sitios por miedo a tu final? Seguro que sí. Y si resulta que, en vez de en un accidente, mueres por atragantamiento, ¿dejarías de comer entonces? No durarías mucho, eso está claro.

Ahora vamos a la segunda opción: sabes cuándo vas a morir, pero no cómo. Supón que tienes 17 años y sabes que tu muerte es dentro de 23 años. ¿Te casarías? ¿Formarías una familia sabiendo que tus hijos perderán a su madre o padre muy tempranamente? ¿O bien vivirías tu vida al máximo hasta el día del fatal desenlace? Dentro de 23 años te da mucho tiempo a pensar, pero ¿y si descubres que te mueres mañana? ¿Entrarías en pánico? ¿Montarías una fiesta de despedida? Quién sabe, cada uno reacciona como reacciona.

Pongo todos estos ejemplos para hacer ver que el hecho de no saber nada acerca de la muerte no es algo malo, al contrario, nos permite vivir como es debido.

 

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