Filosofía

¿Se puede conciliar fe y razón?

La relación entre fe y razón era el objetivo de estudio de los teólogos medievales.

Ciertamente, si el cristianismo defendía estar en posesión de la verdad, resulta complicado mantenerse en esta postura desde el punto de vista racional, alejarse del pensamiento y de la inteligencia; sabían que no podía reforzar la fe, por eso la intentaron incorporar, conciliando ambos planteamientos.

Hace un tiempo, mi hermana, con unos escasos 7 años, asistía a catequesis y ante la afirmación de la creación del mundo en 7 días por Dios, muy ufana, contestó rápidamente que aquello resultaba a todas luces imposible y desde su mundo infantil, intentó explicar la evolución de las especies que tantas veces le había releído mi madre. La respuesta de la catequista no se hizo esperar: "¿y esa célula pequeña que tú me explicas como origen de todo, por quién crees que fue creada?"

Nos encontrábamos en esos momentos con una respuesta típica de S. Agustín: "Deseo aprender sin demoras las razones de lo verdadero, no solo con la fe, sino también con la inteligencia"; o bien de Sto. Tomás: "No puede haber conflicto porque la verdad revelada y la verdad filosófica tienen la misma raíz".

Es en definitiva el eterno conflicto que llega hasta nuestros días: "¿Razón y fe, se excluyen o se necesitan?"

En estos tiempos de intransigencia en las ideas que normalmente excluyen a las opiniones diferentes, tiempos de ideas xenófobas y de una violencia que recuerda a tiempos pasados de crispación de los que deberíamos huir, más que nunca es necesaria la convivencia de planteamientos. Nada ha de ser impuesto como un dogma de fe, porque, alejado del pensamiento racional, nos hace animales peligrosos.

Pienso, analizo, razono, por tanto, existo (ya lo decía Descartes); pero si luego necesito encontrar una esperanza a lo desconocido e inalcanzable por la inteligencia, es parte de mi libertad personal, del respeto que se le han de dar a las ideas de cada persona y viceversa.

Al igual que las personas tienen fe en las amistades o relaciones con una pareja y son conscientes que eso puede fallar, también entra dentro de lo humanamente entendible que se tenga una fe divina y mientras la sociedad no sea capaz de respetar estos planteamientos y sea posible hacerlos coincidir, solo surgirán radicales violentos que amenazan la convivencia.

Así a menudo nos preguntamos si es posible ser científico y religioso a la vez. Yo entiendo que en un mundo con tanta información, cada vez más competitivo y en cambio constante a la fe, no le conviene apartarse de la razón (aunque sí creo que se están dando postulados religioso cada vez más intransigentes).

La Iglesia Católica por ejemplo recurrió a la ciencia para esclarecer hechos inexplicables a los que dar la categoría de milagrosos porque la sociedad, o una parte al menos, cada vez les exigía demostraciones lógicas o científicas para llegar a aceptar algo como fe, pero nunca la ciencia acude a la Iglesia o la religión para esclarecer sus dudas.

Sin embargo, ambas son necesarias para diferentes sectores de la sociedad, la ciencia como avance y búsqueda de lo tangible y la religión como esperanza, como una manera de hacer más agradable lo incomprensible y angustioso de la muerte, ese agarrare a un mundo después de la vida quizás haga más felices a las personas en su trance final. ¿ Pero es posible ser absolutamente racional en esa dura experiencia y aferrarse a la vida después?... Ahí dejo la pregunta, la respuesta cada uno habrá de encontrarla.

 

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