Hª de la Filosofía

"Los puentes de Madison" ¿Deber o felicidad?

La película nos cuenta el encuentro entre Robert Kingkaid, fotógrafo de Nathional Geografic, y Francesca un ama de casa de Iowa.

Él llega para realizar un reportaje sobre los puentes cubiertos de Madison y ella le indica el camino e incluso le permite quedarse en su casa mientras lo termina, ya que su esposo e hijos están de viaje en la feria de un pueblo cercano. Estos cuatro días que comparten hacen que sus vidas den un giro y se les planteen posibilidades y decisiones que podrían hacer que dieran la espalda a lo que ha sido su existencia hasta el momento.

Me ha gustado mucho el simbolismo de los puentes cubiertos como paso de un estado a otro y la posibilidad de cambio de una vida a otra que sufren los protagonistas por la trascendencia de sus decisiones.

La historia comienza con los hijos, ya adultos, Caroline y Michael reunidos en la granja de sus padres con motivo de la lectura del testamento de su madre, Francesca. La herencia consiste en unas pequeñas propiedades, documentos y un sobre en el que se encontrará una carta y una llave. Con ellos conoceran detalles de la vida de Francesca hasta ese momento desconocidos e inimaginables para ellos. Al abrir el baúl que contiene el legado encuentran los tres tomos del diario que la madre deja como testimonio para ser leído después de su muerte, porque en vida no ha podido decirlo, o no lo ha creído oportuno. Les pide además, que esparzan sus cenizas sobre los puentes donde conoció a Robert, ya que, si bien en vida decidió mantenerse fiel a sus obligaciones de madre y esposa, al menos en la muerte desea esa libertad para “estar” con él.

“...entregué la vida a mi familia y ahora quiero entregar a Robert lo que queda de mi...”

Con la lectura de estos diarios van vislumbrando la intensa vida interior, los profundos conflictos y meditadas decisiones a los que su madre se enfrentó.

Durante el breve periodo que pasan juntos, Fracesca y Robert viven una intensa historia de amor que, a pesar de no poder seguir en vida se prolonga hasta la muerte (¿o quizá por eso?). Es un amor ideal surgido en un mundo real menos perfecto y con compromisos adquiridos, familia, hijos...En esa situación Francesca, que ya ha renunciado a su profesión de profesora y a su país de origen, Italia, para dedicarse a cuidar de su familia, ve de nuevo abierta la posibilidad de cambio dejando atrás esta insatisfactoria existencia como ama de casa... La felicidad o el deber.

Es muy revelador el diálogo en el que cuando hablan de la posibilidad de irse juntos... “No me pidas que me vaya, porque me iré ...pero ya no volveré a ser la mujer de la que te has enamorado...”.

Las motivaciones que tiene Francesca para obrar así son :

- La lealtad a su marido, que aunque no satisface sus expectativas es porque no sabe hacerlo mejor y no se merece ese abandono.

- El ejemplo que daría a sus hijos, especialmente la niña adolescente.

- Las habladurías que provocaría esto en el pueblo por la sociedad conservadora de la época y el daño que haría a su familia.

- El temor de que el dolor que le produciría tomar esas decisiones influyera o destruyera el amor que sienten ahora.

Si analizamos esto según la filosofía de Kant, que intenta encontrar una ética “formal” que fundamente la acción moral. La voluntad debe estar sometida al deber de tal forma que la acción responda a una verdadera” ley para obrar”.

Los fundamentos para obrar así de Francesca están claros y determinan su voluntad, se da a sí misma los motivos y “leyes” que seguirá, aunque no le parezcan justas en cuanto a lo que deberá sacrificar para cumplirlas.

Si actuara sin dar importancia a lo que digan los demás, sería ejemplo de la máxima que describe una conducta mala pues si la universalizamos estaríamos yendo en contra de la ética.

En cuanto al imperativo categórico ,la acción en si misma de no abandonar al marido es correcta ya que  ella no le hubiera gustaado que él hiciera lo mismo sólo porque ella no cumpliera sus expectativas. Igualmente el usar a Robert para salir de su monótona vida y quizá culparle luego de su dolor al tener que renunciar a la familia inciden en este imperativo categórico, “Obra de tal manera que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin y nunca como un medio".

Igual ocurre con el deber por el deber, ya que cuidar y dar buen ejemplo es lo que tiene que hacer como madre.

En resumen para Kant, la forma de actuar de Francesca fue correcta, ya que  para que un acto sea tomado como bueno, la intención, o en este caso motivaciones, también deben ser buenas, y las suyas lo eran a pesar de creer que así sacrificaba su propia felicidad.

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11-11-2012 (Hits 873)

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