Hª de la Filosofía

Los cínicos de ayer y los cínicos de hoy

Se dice de una escuela filosófica fundada por Antístenes, discípulo de Sócrates, en Grecia a comienzos del siglo IV a.C. Mantenía que la ciencia era tan inútil como imposible y que la salud, las riquezas y los honores no son verdaderos bienes; tan solo la virtud es un auténtico bien.

Sus miembros, entre los que destaca Diógenes, practicaban una vida austera, de desprecio por las cosas materiales, y fustigaban a la sociedad con su ejemplo y sus comentarios incisivos.

El término cínico es uno de esos términos que han ido perdiendo su significado original y transformándose en uno distinto al que tuvo en sus orígenes, es decir, diferenciar el concepto de cínico en sentido filosófico, de su sentido popular. Hoy en día una persona cínica es la que piensa una cosa y luego dice otra, que busca siempre quedar bien delante del resto de la gente y para ello necesita mentir, cometer actos vergonzosos con descaro, sin ocultarse ni sentir vergüenza ninguna. El cinismo  común nos evoca hoy a cualquiera de nosotros la actitud, bien conocida, propia de quien no acepta nada ni a nadie y, movido por la pura indiferencia, se complace en utilizar palabras provocativas e insultantes para referirse a valores y sentimientos. Se trata de una actitud marcada no precisamente por un heroico y desafiante atrevimiento social ni menos aún por un compromiso ético firme, rasgos que caracterizaron, en cambio, a aquellos lejanos filósofos griegos del S. IV a. C. que fueron los primeros a los que se dio el apelativo de “cínicos”, es decir, «perrunos», o el apelativo simplemente de “perros”. Se les dio sin duda de modo peyorativo, y, sin embargo, ellos lo asumieron como el mejor timbre de la sabiduría y de la vida que  practicaban.

Los cínicos pusieron como modelo a la naturaleza y los animales, una vida sencilla y natural, comer lo necesario, resistir al frío, al dolor y carecer de ambiciones, como los perros. Los adoptaron como ejemplo de autosuficiencia y basándose en ello propusieron un modelo de comportamiento ético que consideraban fundamental para alcanzar la felicidad, aunque esto solo era posible mediante una rigurosa disciplina física y mental.

Nuestros diccionarios definen al cínico como persona mentirosa y cruel, lo cual es una acepción distinta de la verdadera esencia del cinismo, pues los verdaderos cínicos no mentían aunque si podían llegar a ser crueles en alguna ocasión, pero luchaban por demostrar que la verdad es la esencia de su bien hacer.

Tal vez mi mísera opinión es que si en nuestro camino se nos cruza una persona cínica lo mejor es apartarse de ella, pues nada buena nos va a enseñar y al buen filósofo cínico no lo vamos a encontrar, así que vale más seguir solos.

 

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