Hª de la Filosofía

Platón inmortal

Es imposible mantenerse al margen de las noticias de las últimas semanas sobre la cambiante sentencia del Supremo que favorece a la Banca española. Lo justo, lo injusto, la imparcialidad, el dominio del poder económico...

Siempre fue posible y normal cuestionar en pequeños círculos las sentencias de los jueces, pero nunca antes la voz de la ciudadanía se había alzado con tanta fuerza, quizás porque nunca antes se había constatado de forma tan clara la presión del poder económico a la justicia, presión que consigue cambiar una sentencia favorable a la ciudadanía.

Me resulta curioso, después de tantos años de la existencia de Platón, observar que podemos reflexionar sobre sus planteamientos en La República e incardinarlos en el debate sobre la aplicación de la Ley a la Banca, sobre el funcionamiento de nuestra sociedad.

Platón entendía que "la organización y el funcionamiento del Estado debían dirigirse a la consecución de la justicia, y el Estado será justo en la medida en que cada una de las clase sociales se ocupe eficazmente de su cometido, sin que interfieran unas en otras". Por tanto, si lo trasladamos a nuestra época, observamos que si la Justicia velara por hacer este sistema "justo" (valga la redundancia), no se dejaría ni influir ni intimidar por el poder económico de la Banca y si nos escuchase Platón, nos diría que no se han respetado esas "líneas rojas" que él entiende que no han de ser cruzadas, ya que los jueces, pertenecerían al estamento dirigente y por ello, deberían  proteger al resto de la sociedad. A su vez debían haberse alejado de posesiones materiales y entramados familiares que les hiciesen caer en el egoísmo y los intereses particulares.

Claro está que esto trastocaría el equilibrio del sistema que plantea, puesto que es difícil encajar a los productores, que este caso serían los trabajadores que sostienen el sistema y que han decidido tener unas posesiones materiales y han hecho operaciones para obtenerlas, que a su vez han interferido en los beneficios de la Banca. A esto Platón nos diría que se han excedido en sus tareas ya que no desarrollaron la virtud que les caracterizaba: la moderación o la templanza; y a su vez, los gobernantes (poseedores de alma racional) no habrían sabido controlar el alma concupiscible.

Ahora démosle otro giro a la tuerca, ¿dónde encajaría en este sistema platónico la Banca? ¿En las clases dirigentes? ¿En en Gobierno de la Polis?...Difícil, ya que representarían la codicia; y después de estas reflexiones, me pregunto si la naturaleza humana no ha de acabar siempre entregada al deseo de luchar por un interés personal y egoísta.

Así pues los jueces serían esa clase dirigente que debería velar por la justicia y proteger ese orden social; ningún otro estamento social debería interferir en sus acciones y decisiones, pero lo hacen, y entonces el cuidado pasa a sentirse desamparado porque, al igual que el juez y el banquero (aunque a escala más pequeña), aspiró a vivir mejor y a obtener más bienes materiales. Consecuentemente, el ciudadano cuestiona la justicia, a sus políticos y a los sistemas de gobierno, dando su apoyo, erróneamente, a gobernantes tiranos que se aprovechan de su descontento.

Como conclusión observamos que el ciclo de la política del que hablaba Platón sigue vigente hoy en día, aunque modificado.

 

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