Hª de la Filosofía

La verdad de Jack

Hola, me llamo Jack. Llevo una larga vida encarcelado en una cueva de la que soy incapaz de escapar, y lo único que puedo hacer es dejar salir a mi imaginación para poder hacer, de esa forma, mi estancia un poco más llevadera.

Deseaba una vida lejos de aquí, lejos de estos muros que impedían a mi cuerpo salir, pero no a mi imaginación, que fantaseaba con una vida libre junto con mi amigo. Todos los días, cuando los rayos de luz comenzaban a introducirse por la entrada de la cueva, veía figuras, algunas similares a nosotros; otras más pequeñas o incluso más grandes, pero siempre diferentes unas de otras. Mi mente, era incapaz de entender por qué no podía ser como ellos, y se imaginaba indecisa, cómo sería la vida que tanto esperaba.

Un día, no recuerdo muy bien el momento exacto, escuché cómo un ser gritaba desde arriba. Sentí cierto miedo, puesto que la única voz que había oído desde que era niño había sido la de mi amigo, pero decidí responderle. Grité con más fuerza que nunca. En ese instante había decidido que mi vida iba a cambiar. El hombre bajó y comenzó a desatarme. Intenté repetir la misma acción, que momentos atrás me había liberado de esa condena, con mi amigo. El miedo pudo con él y decidió que la aventura entre nosotros había acabado. Subí. La luz del día me cegaba. Era preciosa por lo que había podido observar, ya que no podía mirarla directamente.

Tras días y días el hombre comenzó a contarme cómo era la vida allí arriba y me di cuenta de que en todo lo que se había basado mi existencia era una cruel mentira; que nada era como yo había visto con mis propios ojos. Impactado por toda la información que me había llegado (aunque emocionado) lo primero que pensé fue que la persona que consideré mi familia podría disfrutar de esta nueva vida y que podríamos saber lo que era ser felices de verdad, y no continuar viviendo todo aquello, que ni siquiera yo mismo sabía si podía llamarlo verdad. Bajé con nostalgia, aunque era un sentimiento de salvación, por poder pensar que iba a ser la última vez que estaría allí. La felicidad me duró poco, tras contarle lo que había vivido y todo lo que nos esperaba tras liberarle, mi amigo me tomó por loco, me dijo que todo era una mentira y que lo que ellos debían hacer era quedarse.

Me replanteé durante un segundo mi vida entera y que probablemente tuviese razón, que todo podría ser un engaño y que la verdadera realidad estaba allí, junto a mi familia. Todo eso me obligó a sentarme junto a mi amigo y continuar con la vida que hasta ahora llevaba. Y a partir de ese momento mi vida dio un gran giro, porque aunque me hubiese quedado ahí, las sombras para mi tenían un matiz diferente, que mi compañero nunca podría entender.

 

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