Hª de la Filosofía

Los filósofos no brindan con cicuta

La cicuta es una hierba de aspecto similar al perejil y olor fétido, y una de las plantas más venenosas de la flora ibérica.

Lo que más destaca de esta planta es su altísimo poder de intoxicación. Ya era un método utilizado en la antigua Roma como veneno habitual y en la antigua Grecia ya se usaba para ejecutar la pena de muerte. Se aplicaba esta pena de muerte siguiendo el sistema legal ateniense por diversos temas, y el suicidio forzado era una forma muy común de ejecución, haciendo distinciones a la hora de llevarse a cabo entre ciudadanos, forasteros y esclavos. Este suicidio forzado se reservaba para aquellas personas pertenecientes a la aristocracia como muestra de respeto hacia los mismos, de manera que se les hacía beber un veneno (tal como la cicuta) o incluso arrojarse sobre su propia espada.

De esta manera llegamos al caso de Sócrates, filósofo de la antigua Grecia envenenado por beber cicuta. Sócrates había sido acusado de corromper a la juventud (aunque su mayor delito fue oponer resistencia a la tiranía de Critias sobre Atenas, donde se pone de manifiesto que la falta de alineación de pensamiento con el poder reinante suponía consecuencias muy graves, incluso la muerte) condenado así a beber cicuta después de que, en su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le imputaban. Según relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, Sócrates pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad, aunque en algún caso, como el suyo, fuera injusta; peor habría sido la ausencia de ley. La serenidad y la grandeza de espíritu que demostró en sus últimos instantes están vivamente narradas en las últimas páginas del Fedón.

En la actualidad, existe una libertad de pensamiento contraria a ciertas prácticas antiguas. Encontramos un buen ejemplo en la canción de Melendi "Déjala que baile", en el párrafo "Si pensamos diferente, ya no huele a disputa, los filósofos no brindan con cicuta". La canción defiende la libertad de pensamiento, como bien expresa la frase "con la idea de liberarse de una moral impuesta", idea principal de esta canción. Para ello establece una comparativa entre la antigua práctica de la muerte por envenenamiento (como citamos anteriormente en el caso de Sócrates), habitual en las sociedades antiguas tanto de Grecia como de Roma, algo muy alejado de lo que vivimos en la sociedad actual.

Imagen de Kira Hoffmann en Pixabay

 

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